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PLEBISCITO NACIONAL CUBANO

Llamamiento al Plebiscito Nacional Cubano

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Actos cívicos en Miami

PROLEGÓMENOS

Los cubanos, por decenas de años, hemos procreado el lastre de la disgregación social, el individualismo, hasta más no poder, y somos un pueblo con disimiles  limitaciones a tal punto que cuesta mucho trabajo trabajar a favor del bien común y asumir las riendas de nuestros propios destinos.

El castrismo ha sido el causante principal de las abismales diferencias raciales, de clase y políticas entre nosotros y Cuba es hoy una nación fracturada, dividida, aislada, fragmentada, compartimentada y desperdigada por el mundo entero.

La problemática cubana actual es estructural: precariedad de la vida, trabas a la iniciativa privada, falta de libertades y derechos y la permanencia en el poder de una gerontocracia resistente a cualquier cambio.

La ideología total del castrismo considera marginal todo aquello que esté o actué fuera de su estructura estatal - partidista. Es marginado el pensamiento independiente, el arte alternativo, la literatura de existencia, las tradiciones religiosas. Tener una visión distinta al poder cuya puesta en práctica contribuya al bienestar de la nación, no sirve de nada, no se tiene en cuenta para nada y conlleva a la persecución y el castigo político. 

El prócer de la independencia cubana, el Héroe Nacional, José Martí, calificó al socialismo de “Esa Futura Esclavitud” y lo expresó concisamente en las palabras siguientes:

“De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se les llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es el que trabaja para otro que tiene dominio sobre él y en ese sistema socialista dominaría la comunidad del hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”.

La constitución socialista de 1976, reformada en 1992  y blindada políticamente en 2002 en su artículo 3 expresa:

"El socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo".

Bajo este precepto legislativo los poderes públicos cubanos han desestimado numerosas postulaciones ciudadanas como las iniciativas de ley Proyecto Varela y Proyecto Heredia; la petición económica Con la Misma Moneda, las reiteradas solicitudes de indultos y amnistías a  los prisioneros políticos y de conciencia y el reconocimiento al derecho de propiedad de los bienes. 

En la actualidad, las peticiones ciudadanas El Camino del Pueblo, la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba y el Proyecto Emilia batallan contra este blindaje constitucional, que no hace otra cosa que impedir el desarrollo del país, estancado por la regimentación totalitaria castrista por más de cinco décadas en el poder. 

En las votaciones efectuadas el pasado 3 de febrero la población demostró, de una forma u otra, la inconformidad con la situación actual en la Isla. Las  cifras dadas por la Comisión Nacional Electoral, que no reflejan realmente lo sucedido en las urnas, expresan que 1 213  314 personas no acudieron a los colegios electorales, votaron en blanco y anularon  la boleta electoral. Evidentemente, las personas quieren cambios inmediatos en la sociedad dada la humillante vida a la que están sometidas.  

En la Isla se llamó a boicotear las “elecciones” y la campaña, lanzada desde el exilio, de desobediencia civil en las urnas propuso castigar al representante castrista, pilar sobre el que se sostiene la dictadura.

En los próximos meses el gobernante Raúl Castro pretende refrendar sus tenues reformas económicas y sociales en un referendo constitucional. El post totalitarismo castrista “cambia”, va deshaciéndose, dando lugar a un régimen autoritario muy singular. El miedo, la apatía, el servilismo y la abyección política se desmoronan; y se desmorona el sistema, no con la celeridad necesaria, pero se desmorona. Tras el desmoronamiento de la educación y la salud pública, sus pilares fundamentales, son muy pocos los partidarios ideológicos del “dechado castrista”.

En Cuba va ocurrir el proceso transformador, pero hay que gestar el hecho cívico con la restitución del ente ciudadano y su extensión institucional la sociedad civil. Una nación dotada de una cultura cívica y una fuerte sociedad civil darán al traste con las aspiraciones castristas de seguir infinitamente en el poder.

En la medida que los cubanos nos apertrechemos de una visión pragmática de la transición y participemos en las acciones ciudadanas para transformar el componente político del régimen, en concisas palabras seamos ciudadanos empoderados, estaremos capacitados para producir las necesarias transformaciones democráticas en el país. 

En las mismas entrañas de la opresión castrista se levantan voces con preocupaciones valederas y existe una sociedad civil independiente cuya punta de lanza, la oposición cívica, aboga por cambios democráticos.

Es cierto que la mayoría de las personas temen perder lo poquito que tienen y no se involucran en actividades opositoras. Sin embargo, no es el miedo lo que paraliza a los cubanos a conquistar la libertad, sino la impotencia política al creer que cuanto se haga no va a cambiar las cosas.

El modelo político cubano actual no ha sido fruto del libre ejercicio de pensamiento y la aplicación consecuente del sufragio universal, sino de coyunturas políticas internas y circunstancias económicas internacionales. 

Las comunidades democráticas están formadas por ciudadanos, es decir, por individuos libres e iguales en virtud de la ley democrática.

El ciudadano es la razón de ser del Estado, de los poderes públicos, que sólo son legítimos en la medida que emanan de la voluntad de estos ciudadanos y tienen la obligación de garantizar por igual sus derechos.

Teniendo en cuenta los planteamientos anteriores la Plataforma Ciudadana por el Plebiscito Nacional Cubano replantea la iniciativa ciudadana Plebiscito Nacional Cubano, el que queda definitivamente redactado de la forma siguiente:

PLEBISCITO NACIONAL CUBANO

Plebiscito, como bien recoge el Diccionario de la Real Academia Española, es una consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales, etc., aunque previamente indica que la diferencia entre este vocablo y la voz referendo no está nada clara, “ya que la tendencia a usarlas indistintamente es cada vez mayor”.

El DRAE plantea una serie cuestiones relativas al uso de este término, que merecen un detenimiento para la compresión y entendimiento del plan plebiscitario planteado en este documento ya que este método consultivo no existe en la Constitución cubana actual.

Las enciclopedias y los manuales de derecho establecen que para el uso de referendo puede aplicarse en dos casos diferentes: referendo sobre la forma de gobierno y referendo sobre la constitución y sobre la reforma constitucional.

En Suiza se da otro uso del referendo: referéndum legislativo, en el que se somete la ley promulgada por el Parlamento a una votación popular.

Plebiscito, en el lenguaje corriente se usa para una variedad de actos de participación del pueblo en el proceso del poder y, algunas veces, hasta como sinónimo de elecciones. Pero aclara que aunque plebiscito se ha usado para designar las votaciones sobre la forma de estado, debería quedar reservada a votaciones sobre cuestiones no constitucionales y no legislativas, ya que en la mayor parte de los casos el plebiscito significa una votación popular sobre una cuestión territorial.

Sin embargo la Academia asegura que lo que hace distintos al referendo y al plebiscito es lo que se somete al voto popular, “algo tan sutil que ha producido que dicha diferencia se haya difuminado considerablemente y que ambos términos se utilicen indistintamente”.

El jurista francés Maurice Duverger, en su libro Instituciones políticas y derecho constitucional, establece una diferencia singular entre los dos términos: referendo es uno de los procedimientos utilizados en la democracia semidirecta por el que “los ciudadanos pueden intervenir acerca de una decisión tomada o preparada por sus representantes. Los representantes (Parlamento o Gobierno) preparan un texto sobre el que son llamados a pronunciarse todos los ciudadanos por sufragio universal. Si lo aceptan, el texto se convierte en ley; si lo rechazan, el texto no se aplica.”

Y sobre plebiscito, las explicaciones que da Duverger son que “se llama plebiscito al voto de confianza personal a un hombre, siendo referendo la aprobación o el rechazo de un texto.

Las elecciones plebiscitarias se desarrollan en condiciones muy diferentes a las de las democracias liberales: en lugar de poder escoger entre varios candidatos, el elector sólo puede otorgar o rehusar su adhesión a un único candidato. Los ciudadanos deben ratificar el candidato único presentado por las autoridades en lugar de escoger a sus representantes. De  aplicarse hoy en Cuba esta variante plebiscitaria pudiera tener funestas consecuencias.

Plantear cuestiones  que no resuelvan definitivamente la problemática nacional actual, aun cuando pretendan socavar la frágil legitimidad del régimen castrista, conducen a la pertinacia de la tiranía en el poder, máxime cuando los espacios de participación ciudadana están restringidos o no existen, no se discuten abiertamente las políticas públicas (la esfera pública es inexistente) y la dictadura se abroga los derechos de los ciudadanos a decidir sus destinos. 

Los cambios estructurales en la sociedad cubana no tienen más ni otra alternativa que a través del ejercicio democrático directo en el que se recoja la voluntad expresa de los ciudadanos.

La soberanía nacional y popular dimana de todos nosotros, tanto de los que viven en la Isla como los que estamos en la diáspora, y estamos llamados a decidir el modelo político y la forma económica de producir y reproducir nuestra vida material.

La nación cubana necesita una consulta sobre la soberanía ciudadana a fin de eliminar todo lo que obstaculice e impida su desarrollo natural y en la que quede expuesta la vía para llevar a cabo sus aspiraciones cívicas y democráticas para no tener que acudir al recurso supremo de la rebelión, derecho reconocido antiguamente en la Constitución de 1940 y actualmente contenido en el Tercer Considerando de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Por tanto el Plebiscito Nacional Cubano queda establecido en la cuestión o consulta siguiente: 

¿Está usted de acuerdo en que quede sin efecto la Constitución actual y establecer una asamblea constituyente, con la participación de todos los factores sociales y humanos de la nación cubana, para dotar al país de una Carta Magna en la que estén expresados los principios de libertad, derecho, igualdad y justicia social y someterla al escrutinio popular en el plazo de un año a partir de la fecha en que quede aprobada?  y NO

PLAN PILOTO MINI PLEBISCITO NACIONAL CUBANO

La dinámica consultiva está establecida en el Plan Piloto Mini Plebiscito Nacional Cubano en el que se realizan encuestas, sondeos e investigaciones acerca de la marcha del Plebiscito y sus consecuencias dentro de la población.   

Este Plan Piloto se ejecutará en dos fases: “Plebiscitar el Plebiscito” y “Ocupemos los Espacios Públicos”.

En la fase “Plebiscitar el Plebiscito”, como su nombre lo indica, se realizará la consulta tal y como se hace oficialmente este tipo de ejercicio democrático.   

En las ciudades emblemáticas del exilio cubano como Miami, Tampa, New Jersey, Cayo Hueso y Madrid se ubicarán urnas gigantes, donde simbólicamente se plebiscitará la propuesta ciudadana.

En Cuba, en las capitales provinciales y municipales, se colocarán cajas públicas para que la población exprese abiertamente sus deseos de cambios democráticos.

Las ciudades de La Habana, Santa Clara y Santiago de Cuba, conjuntamente con la capital primada de Cuba, Baracoa, y el municipio especial de Isla de la Juventud, otrora Isla de Pinos, componen los lugares pilotos y la consulta se realizará en cada una de sus comunidades vecinales.

En la etapa Ocupemos los Espacios Públicos, dentro y fuera de Cuba, se recogerán firmas en respaldo al Plebiscito.

En Cuba, específicamente se realizarán asambleas ciudadanas a nivel de barrio y comunidades vecinales en la que se discutirá este documento y se recogerán los planteamientos de las personas.

Los resultados del proyecto plebiscitario se presentarán las veces que sean necesarias ante los poderes públicos del Estado cubano, léase Asambleas de los Órganos del Poder Popular, así como, Consejo de Estado y de Ministros. Constituyen una orden, un mandato del pueblo cubano a establecer un mecanismo de consulta inmediata y por consiguiente la ejecución oficial del Plebiscito Nacional Cubano como una necesidad manifiesta de la voluntad popular.

RESUMEN

El Plebiscito Nacional Cubano es la aspiración legislativa suprema de la nación cubana y le  denominaremos también Plebiscito Constitucional de Cuba. Constituye en sí un plan de emergencia nacional para resolver la acuciante problemática actual.

PLANTEAMIENTOS A LOS PODERES PÚBLICOS CUBANOS

El Estado cubano tiene la obligación de convocar oficialmente el Plebiscito Nacional Cubano, en una consulta abierta para que los que viven en la Isla y en la diáspora decidan sus destinos civilizadamente.

Exigimos el cumplimiento de las garantías establecidas para este tipo de ejercicio democrático y no haya objeción alguna a la supervisión internacional de estos comicios.

Rechazamos cualquier consulta o referendo constitucional con los que se pretenda distorsionar las aspiraciones democráticas de la nación cubana.

En cuanto se garantice que no seremos nuevamente encarcelados, ya que somos prisioneros de conciencia con licencia extra penal desterrados de nuestra patria por razones políticas, viajaremos a la Isla a trabajar en pos de este proyecto plebiscitario y desde este preciso momento pedimos la entrada al país a las autoridades competentes.       

Debemos tener, sin restricción alguna, libre movimiento por todo el territorio nacional, entrevistarnos con la gente, establecer nuestros hogares de residencias y oficinas, así como  acceso a los espacios de radio y televisión financiados por el Estado y divulgar el Plebiscito Nacional Cubano por cualquier medio de expresión.

CONCLUSIONES PARCIALES

Los promotores de este plan ciudadano tenemos la certeza de que nos asiste la justicia y la razón y reiteramos los puntos promulgados en la primera proclama cuando decimos que Cuba debe tener un nuevo liderazgo político que devuelva la confianza y contribuya a construir un modelo democrático sin exclusión alguna.

Tenemos la convicción de que hay que trabajar resolutivamente para producir el escenario de concordia en el que se pueda realizar esta consulta ciudadana y por delante tenemos muchos obstáculos, que sabremos sortear con el apoyo de todas las personas solidarias en el mundo.

EXHORTACIÓN

Exhortamos a las organizaciones opositoras a adherirse a este proyecto plataformista o a adoptar el plan plebiscitario.

CONCLUSIÓN FINAL

Asiéntase, suscríbase, divúlguese y difúndase este documento por todos los medios de expresión.                   

¡Dios bendiga a Cuba y a los cubanos!

En Miami a los 22 días del mes de abril de 2013.

José Gabriel Ramón Castillo

Presidente


Carmelo Díaz Fernández

Secretario-Portavoz

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