Presento una serie de pasajes carcelarios tomados de mi diario en prisión entre abril de 2003 a febrero de 2008, amén de dar a conocer como es la vida en las cárceles castristas.
Puesto Médico de la Prisión Nacional Boniato en Santiago de Cuba. 18 de julio 2007.
El hemograma previsto para hoy no se efectuó. La mano de la Policía Política está detrás de todo esto y concretamente la del “caballero” Arrate, oficial que atiende a los prisioneros políticos en las prisiones de Santiago de Cuba y de manera especial a los de Boniato.
Le expliqué a la doctora de la sala mi preocupación por la glibenclamida, (hipoglicemiante oral para el tratamiento de la diabetes), como lo hice el otro día con el Clínico cuando le planteé que revalorizara el tratamiento médico a tenor de que este medicamento está contraindicado a personas que tienen insuficiencia hepática, como es mi caso. Quedé con él de seguir tomando ese fármaco, pero si me encapricho, como Alfredito Rodríguez, lo dejo de tomar en cualquier momento.
La oftalmóloga me auscultó y según sus palabras “no presento signos visibles de deterioro en la retina a pesar del avance acelerado de la diabetes”. Indicó Refracción.
El Jefe de la Prisión interpeló fuertemente al recluso nombrado “Sejas”, un connotado asesino que mató a su propia madre, porque le llamó en alta voz cuando pasaba visita. Este condenado tiene cáncer y constantemente tiene alborotada la sala con sus quejas a las autoridades.
No obstante, su actitud hacia el mayor Osbani, más conocido por “Chivichana” por su extraordinario parecido con el personaje televisivo del programa “Jura Decir la Verdad”, no era para que se le reprimiera y lo maltrataron salvajemente.
He visto consuetudinariamente como la policía carcelaria se hace de rogar cuando debía atender solícitamente a los reclusos, (está para eso), mucho más a los que están enfermos y recluidos en este hospital. Pero actúa despóticamente y eso provoca los conflictos que se ven a diario en la prisión.
Hablé con Armando, jefe militar del hospital, y le planteé la situación del agua en la sala. Mientras se desparrama el preciado líquido de los tanques en la sala no hay ni una gota. Qué se habrá creído esta gente que los reclusos somos camellos.
La comida sin condimento ni nada. Dieron un trozo de carne de no se sabe qué, los presos dicen que de perro, y sabia a rayo. ¡Tate quieto!
Es asombroso como el hombre se degrada y llega a tal punto que se convierte en un guiñapo humano. René Illas, otrora todo un personaje del mundo carcelario, está loco de remate. Por sugerencia mía se bañó. Le di desodorante y colonia pero ni así se le quita la pestilencia.
En la prisión hay una enorme cantidad de locos, unos traídos de la calle y otros vueltos aquí. Medianamente reciben una asistencia sanitaria consistente en que de vez en cuando y de cuando en vez ingresan en este hospital, donde son atendidos por la Dra. Ivón y mi compañero de condena el Dr. Luis Milán Fernández, convertido en terapeuta, y le suministran sicofármacos en correspondencia con el estado psíquico en ese momento.
Le dieron alta al viejo “Zapatica”, diabético crónico, que llegó antier del hospital Ambrosio Grillo donde estuvo ingresado varias semanas. “Zapatica” está muy mal y lo más probable es que muera en la cárcel por la enfermedad presentada y por los años de condena que tiene que cumplir. Este señor violó durante años a su hija y luego a la hija-nieta, que tuvo con la hija.
Pincharon a “Policía”, reo de la galera 12, y lo remitieron al Hospital Provincial Saturnino Lora y al parecer permanecerá allí varios días porque la herida es bastante profunda.
Tó tá bien, glucemia normal todo el día. ¡Tate quieto!
NOTA: José Gabriel Ramón Castillo, prisionero de conciencia, condenado a 20 años de privación de libertad por “Atentar contra la Independencia y la Economía Cubana”, Ley # 88, conocida como la “Ley Mordaza”.

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